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Anestesia epidural: qué es, cómo funciona, beneficios y desventajas

Anestesia epidural: qué es, cómo funciona, beneficios y desventajas

Anestesia epidural: qué es, cómo funciona, beneficios y desventajas
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La epidural es el tipo de anestesia más popular para aliviar los dolores del parto. La mayoría de las mujeres embarazadas opta por usar la epidural por encima de otros métodos de alivio del dolor.

A medida que te vas preparando para el día del parto, infórmate y aprende sobre las soluciones para el alivio del dolor, así podrás tomar una decisión acerca de la experiencia que pretendes tener con el parto. Descubre qué es, como es aplicada y cuáles son los beneficios y riesgos que implican la anestesia epidural.

¿Qué es la anestesia epidural?

La anestesia epidural es una anestesia local que bloquea el dolor en una región específica del cuerpo. El objetivo de la epidural es aliviar el dolor, en lugar de hacer con que se pierda la sensibilidad total, tal como ocurre con las anestesias locales o generales. En una anestesia general, el anestésico se inyecta en la circulación sanguínea, atravesando la placenta y llegando al bebé. Con la anestesia epidural eso no ocurre, ya que apenas bloquea los impulsos nerviosos de la médula espinal inferior reduciendo la sensibilidad en la parte inferior del cuerpo.

¿En qué consiste la epidural?

La epidural consiste en la colocación de un catéter fino, a través de una aguja conductora, en un espacio entre dos membranas: epidural y duramadre, dos de las tres membranas que rodean el tubo neural donde se encuentra la médula espinal. El médico, anestesista, percibe el espacio epidural a través de la creación de una presión negativa resultante al empujar la aguja conductora junto a la segunda membrana, haciendo con que coloque enseguida el catéter en ese espacio. Este procedimiento tiene como objetivo bloquear las vías sensitivas, a través de la inyección de un anestésico en ese lugar, junto a las inserciones neuronales, al nivel de las vértebras L3 y L4 (o más arriba). La medicación administrada incluye anestésicos locales, siendo muchas veces combinada con dosis de opioides para reducir la cantidad de anestesia local. De esta forma, se logra el alivio del dolor con los mínimos efectos secundarios posibles.

¿Cómo es administrada una epidural?

Podrán ser administrados fluidos intravenosos antes que inicie el trabajo activo de parto y antes, incluso, del procedimiento de la administración de la epidural. La epidural será administrada por un anestesista: te pedirán que arquees la espalda y que permanezcas inmóvil echada hacia tu lado izquierdo o sentada; esta posición es vital para prevenir problemas y para aumentar la eficacia de la epidural. Se utilizará una substancia antiséptica para limpiar la línea de la cintura, reduciendo la posibilidad de infección. Una pequeña parte de tu espalda será inyectada con un poco de anestesia local para que quede dormida. Enseguida, en la parte inferior de la espalda, se introducirá una aguja en esa área dormida. Se introduce un pequeño tubo o catéter, enrollándolo alrededor de la aguja hasta el espacio epidural. Se remueve cuidadosamente la aguja dejando el catéter en el local para que la medicación sea administrada a través de inyecciones periódicas o a través de infusión continua. El catéter se fijará a tu espalda con adhesivo, para impedir que se salga.

Beneficios de la anestesia epidural

  • Permite que logres descansar en el caso de que tu parto sea alargado.
  • Alivia el malestar del parto y, en especial en algunas mujeres, hace con que la experiencia del parto sea más positiva.
  • La mayoría de veces, la epidural permite una participación más activa de la mujer en el parto.
  • Si tienes un parto por cesárea, la epidural permitirá que te mantengas despierta, y ayudará a aliviar el dolor mientras estás en la unidad de recuperación.
  • Cuando otro tipo de mecanismos o técnicas ya no sean suficientes para ayudar a aliviar los dolores del parto, o ya no sean capaces de combatir el agotamiento, la epidural podrá permitir que descanses, te relajes y mantengas el foco.
  • El uso de la epidural durante el trabajo de parto está en continuo perfeccionamiento, y su éxito depende mucho del cuidado con que es administrada.

Desventajas de la anestesia epidural

  • El uso de la epidural durante el trabajo de parto podrá hacer con que tu presión sanguínea baje súbitamente. Por este motivo tu presión sanguínea es verificada diversas veces para confirmar que existe un flujo sanguíneo adecuado para el bebé. Si esto ocurre, es posible que recibas un tratamiento con fluido intravenoso, medicación y oxígeno.  
  • Podrás experimentar un dolor de cabeza severo debido a una fuga del fluido espinal. Menos de 1% de las mujeres pueden tener este efecto secundario y si persiste, podrán administrarte una inyección de tu sangre en el espacio epidural, para aliviar el dolor de cabeza.
  • Tras la aplicación de la epidural, tendrás que echarte alternando entre un lado y otro, y ser monitorizada continuamente para verificar los latidos cardíacos del bebé. Si solamente estás echada en una posición podrás disminuir el trabajo de parto.
  • Podrás sentir los siguientes efectos secundarios: temblores, zumbidos en los oídos, dolores de espalda, dolor en el lugar donde esté la aguja, náuseas y dificultad para orinar.
  • La epidural podrá dificultar la fuerza que tienes para lograr expulsar el bebé, pudiendo ser necesario recurrir a otros métodos alternativos para ayudar a que el bebé sea expulsado.
  • Durante algunas horas después del parto podrás sentir la parte inferior del cuerpo dormida, y puede que tengas dificultad para caminar sin ayuda.

En casos muy raros, podrán surgir daños a nivel nervioso en el lugar donde se colocó el catéter.

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